Concepciones del aprendizaje.
¿Qué finalidad debe tener el sistema educativo?
Detrás de cualquier propuesta metodológica se esconde una concepción del valor que se atribuye a la enseñanza, así como unas ideas más o menos formalizadas y explícitas respecto a los procesos de enseñar a aprender.
Al leer este texto se vienen ciertas preguntas a mi mente ¿Qué pretendemos que consigan nuestros alumnos? Un modo de determinar lo objetivos de la educación es hacerlo en relación con las capacidades que se pretenden desarrollar en los alumnos. Existen capacidades cognitivas o intelectuales, motrices, de equilibrio y autonomía personal (afectivas), de relación interpersonal y de inserción y actuación social. Así podemos ver que el papel asignado hasta ahora a la enseñanza ha priorizado las capacidades cognitivas, pero no todas, sino aquellas que se han considerado más relevantes y que corresponden al aprendizaje de las asignaturas o materias tradicionales.
Las teorías acerca de la enseñanza actuales nos llevan a una formación integral ya que cuando se intenta potenciar cierto tipo de capacidades cognitivas, al mismo tiempo se está influyendo en las demás capacidades.
La capacidad de una persona para relacionarse depende de las experiencias que vive y los centros educativos son uno de los lugares preferentes a esas edades, para establecer vínculos y relaciones que condicionan y definen las propias concepciones personales sobre uno mismo y sobre los demás.
La posición de los adultos ante la vida y las imágenes que ofrecemos a los más jóvenes, la forma de establecer las comunicaciones en el aula, el tipo de reglas de juego y de convivencia inciden en todas las capacidades de la persona.
Nosotros como docentes podemos intentar comprender la influencia que estas experiencias tienen e intervenir para que sean lo más beneficiosas posible para el desarrollo y la maduración de los alumnos. Pero de cualquier forma, tener un conocimiento riguroso de nuestra tarea implica saber identificar los factores que inciden en el crecimiento de los alumnos. El segundo paso consistirá en aceptar o no el papel que podemos tener en este crecimiento y valorar si nuestra intervención es coherente con la idea que tenemos de la función de la escuela y, por consiguiente, de nuestra función social como enseñantes.
El término “contenido” normalmente se ha utilizado para mencionar aquello que debe aprenderse, pero en referencia casi exclusiva a los conocimientos de las materias o asignaturas clásicas.
Debemos desprendernos de esta idea de contenido y entenderlo como todo cuanto hay que aprender para alcanzar unos objetivos que no solo abarquen las capacidades. Lo importante es que hay que hay que saber, saber hacer y ser. Es decir contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales.
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Hola Esperanza
ResponderEliminarEl seguimiento que haces en relación a la concepción del aprendizaje, es bueno. Tratas con sutileza los puntos y afirmas lo que le toca a los docentes realizar y lo que debe hacer el alumno. Dentro de las competencias del aprendizaje.
Felicidades y no te olvides de visitar mi blog
Mtra. Esperanza Villaseñor:
ResponderEliminarTambién preguntémonos: ¿Qué pretenden los alumnos conseguir? Buena su reflexión de cómo o con qué incidimos en los buenos o malos aprendizajes de los alumnos, me parece que además de ser coherentes con lo que la institución necesita y lo que la sociedad espera, deberíamos ser congruentes especialmente con nuestro sentido en la vida y solamente así podremos orientar el sentido de los demás. Esta intencionalidad va más allá de simples clases o evaluaciones.
Ma. de los Ángeles Tabares L.