Al leer este cuestionamiento que me hacen, en verdad que me han llevado a realizar un viaje, a una etapa muy temprana de mi vida, a mi niñez, la cual considero que fue fundamental, ya que ahí se fueron construyendo los primeros cimientos preparándome a través de juegos para lo que sería la actividad más emocionante y divertida de mi vida como lo es la docencia, actividad que nunca me imaginé yo llegaría a realizar, no porque no tuviera la vocación sino porque dadas las condiciones del inicio de mis estudios desde la primaria, la cultura y la educación que me inculcaron yo no era candidata, ni siquiera para terminar la primaria, mucho menos para ser docente.
¿Por qué comento esto? Lo hago, ya que considero que este análisis nos llevará a comprender y a retomar algunos aspectos importantes que hemos mencionado.
Mis estudios de primaria los realicé en una escuela particular de monjas, en donde la educación, la moral, la religión eran lo más importante en esta vida, es decir los valores, valores que se imponían pero no se practicaban, mi maestra de primero de primaria era muy similar a la maestra tronchatoros la de la película de Matilda (no sé si ya la vieron), incluso un buen día me lanzó por la escalera de la escuela lo cual provocó en mi una gran inseguridad y cierta aversión hacia la escuela, siempre estuve en la fila de “los burros” y mi calificación fue la más baja de todas, hasta terminar la primaria. Cabe mencionar que mi FE era muy grande y como yo quería ser una niña aplicada me ponía a rezar en lugar de estudiar, hasta que pasé a la secundaria en el mismo colegio particular y seguía yo con el mismo patrón de conducta.
¿Tenía yo cualidades? Si y además era muy inteligente pero yo no lo sabía, me gustaba mucho leer, pintar, salir de campamento, jugar básquet desde pequeña, y enseñar a los niños todo lo que yo sabía hacer, y lo que no sabía también, sobre todo aquello que más se me dificultaba, los reunía Y los llevaba de paseo, eso me resultaba muy satisfactorio pues siempre quería enseñarles algo y yo…. me preocupaba por aprender algo nuevo cada día.
Un día todo cambió ¿Qué provocó el cambio? El haberme cambiado de escuela realizando mi tercer año de secundaria, en la sec. Federal. Ahí comencé a ser yo misma pude quitarme las orejas de burra que me habían puesto y Esperanza despertó. Al hacer la prepa entré a una escuela técnica en la cual los maestros eran congruentes con el ser y el hacer, había una disciplina, estricta pero también había mucho respeto, el plan era por objetivos 0% de error, la escuela contaba con los recursos materiales, e instalaciones apropiadas, terminé con promedio de 9.9, soñaba con ser Q.F.B. , (pero jamás ser maestra), me fui a Morelia a la U.M.S.N.H. . Terminé mi carrera y en ese tiempo se solicitaba una maestra de matemáticas en el CETis así que me llamaron y aunque yo no quería por temor y porque yo ya no quería jamás pisar una escuela, acepté, preparé mi clase y el primer día llegué temblando, no sabía que les iba a decir a mis alumnos, no sabía a qué tipo de gente me iba a enfrentar, me preguntaba ¿Me van a respetar o no me van a respetar?, ¿Me van a entender? ¿Qué tipo de maestra quiero ser?, y ¿cual no quiero ser?¿Como lo voy a hacer? Porque a mí no me enseñó nadie, solamente me dijeron vas a dar matemáticas y la única escuela que yo tenía fue la de mis maestros pero con esa era más que suficiente, ya que tenía ejemplos buenos y unos no tan buenos, lo bonito de todo esto es que los dos me sirvieron muchísimo comencé a hablarles a mis alumnos y ellos me observaban en silencio entonces yo los miraba a la cara y me di cuenta de que me sentía bien, las palabras comenzaron a fluir y en un momento se pasó la hora, así la experiencia fue maravillosa, y lo ha sido desde el primer día hasta ahora, ya que cuando estoy con mis alumnos me siento feliz al verlos muy interesados y atentos a la clase, he de confesar que al principio había una especie de ansiedad y quería que el tiempo pasara más rápido para que terminara la hora aunque ahora no me alcanza el tiempo. Me gusta que mis clases sean innovadoras y diferentes en cada grupo eso es un reto para mí. Me gusta escuchar a los muchachos, a ellos también les agrada escucharme y ser escuchados, esto me ayuda a conocerlos mejor y a su vez me ayuda a utilizar las herramientas y estrategias más apropiadas. Mi carrera como Q.F.B. y la de docente se complementaron ya que una me llevó a la otra, una me lleva a conocer al ser humano desde la célula y la otra desde su esencia como tal.
El ser docente me ha dado grandes satisfacciones la más grande de todas es que gracias a mis alumnos me di cuenta de mis habilidades, capacidades y limitaciones es decir gracias a ellos pude verme como lo que soy, un ser humano en evolución constante. Creí que yo llegaba a enseñar solamente, pero me di cuenta de que era equitativo pues yo llegué a aprender y fue hasta entonces que comprendí la verdadera esencia del ser humano así como de las matemáticas. Otra gran satisfacción es ver a gente tan humilde, con capacidades físicas y mentales muy limitadas realizarse como profesionistas, que pueden sacar a sus familias adelante y tener una mejor calidad de vida.
¿Insatisfacciones? El no poder luchar en la actualidad contra un ambiente hostil, en el que los jóvenes están distraídos con las drogas , la pornografía de internet , el consumismo etc…y no se comprometen consigo mismos, para lograr superarse y así poder tener una mejor calidad de vida.
Cabe decir que esta situación actual en la que los jóvenes están más distraídos yo me encuentro más comprometida con mi quehacer como docente ya que mi compromiso va más allá, ahora se trata de crear conciencia en ellos, se trata de sensibilizarlos, y Ampliar su mente.
Gracias por escucharme, creo que me extendí demasiado.
Saludos.
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Esperanza, me encantó su historia, pues es la de muchas y muchos de aquellas generaciones en que se decía que la letra con sangre entra, pero creo que aún era o es peor en las escuelas religiosas.
ResponderEliminarQue tal profesor Manuel Vera,
ResponderEliminarLe agradezco que haya leído mi blog, si tiene razón en las escuelas de monjas todo es más severo y exagerado, fuera de la realidad, pero todo sucede por algo y estoy convencida que algo bueno quedó de todo eso ja ja ja.
Bien profesor, estaremos en contacto, le deseo una muy feliz navidad y un prospero año nuevo
son mis más sinceros deseos.
Mtra. Esperanza Villaseñor:
ResponderEliminarSé que los ejercicios son muy provechosos, porque son oportunidades de recordar momentos importantes de nuestras vidas. No obstante que tuvo esas desagradables experiencias, sobresale cómo ha superado con dignidad hasta llegar al lugar en el que se ubica. Tiene razón de que cuando enseñamos, también aprendemos; en esta especialidad he aprendido mucho de ustedes. Le dejo la invitación que no merme el ánimo que necesitamos para entender este tiempo difícil que enfrentamos con los estudiantes.
Ma. de los Ángeles Tabares L.